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Lesiones en el Baloncesto

 

 

El entrenamiento para alcanzar el mejor rendimiento deportivo requiere de un complejo equilibrio de mecanismos de control que involucran a los sistemas circulatorio, respiratorio, músculo esquelético, nervioso y endocrino. Todos trabajan en armonía para permitir el funcionamiento integral de los músculos.

La práctica del deporte produce beneficios, sin embargo también conlleva riesgos.  Al efectuar cualquier actividad deportiva se puede sufrir alguna lesión a causa de un golpe directo, una torsión o, simplemente, por un movimiento repetitivo de alguna parte del cuerpo.

La fatiga es el principal factor que limita la condición atlética. Para lograr un máximo rendimiento se requiere de alimentación equilibrada, entrenamiento controlado, preparación psicológica y condición física integral que se traduzca en fuerzas efectivas.

Los esfuerzos físicos en el Baloncesto se caracterizan por las siguientes pautas:

  • Aceleraciones bruscas y súbitas.
  • Saltos para la captura del rebote.
  • Carreras a ritmos moderados e intensos, a lo largo del campo durante todo el tiempo de juego.
  • Contacto con adversarios, empujones, forcejeos etc.

 

LESIONES FRECUENTES EN EL BALONCESTO

Las estadísticas demuestran que la mayoría de las lesiones del baloncesto afectan al tobillo y a la rodilla, por torsión o por aplicación de una fuerza lateral. Las lesiones más frecuentes son los esguinces.

También hay lesiones no traumáticas. Se producen cuando la preparación física es inadecuada.

¿Qué puede causar una lesión en el terreno de juego?

  • Las características del baloncesto.
  • Una preparación física inadecuada.
  • Alteraciones de salud o alimentación.
  • Uso de calzado inadecuado.
  • Malas condiciones de la cancha, del terreno o de las instalaciones donde se realicen actividades deportivas.
  • Factores anatómicos.

 
Todos los deportistas sean principiantes o no están expuestos a sufrir alguna de las siguientes lesiones:

Esguinces.

Los más frecuentes afectan al tobillo, la muñeca, la rodilla y los dedos de las manos. Pero, en general, los más afectados son los tobillos. Los esguinces pueden ser leves, moderados o severos, dependiendo del grado de compromiso de las fibras de las que está compuesto un ligamento. Mientras más fibras estén lesionadas, más severo es el esguince.

Lesiones musculares.

Se producen por tres razones:

  • Preparación física inadecuada.
  • Falta de elongación y calentamiento. Entrar en frío a la actividad deportiva es muy dañino.
  • Planificación inadecuada. Sobreentrenamiento. Afectan más frecuentemente a los músculos de la pantorrilla (gemelos) y los del muslo (cuadriceps y aductores).

Fracturas.

Cuando la energía de un traumatismo es alta, se pueden producir fracturas, es decir, el hueso se parte.

Luxaciones.

Se producen cuando los huesos que conforman una articulación pierden contacto entre sí. Afectan con mayor frecuencia a hombros, dedos de la mano y codos.

Procesos inflamatorios de tendones.

Los extremos de los músculos terminan en los tendones, que son los que, al contraerse el músculo, generan el movimiento. Cuando el tendón se usa en exceso o de forma inadecuada, se puede producir un proceso inflamatorio. Es lo que se conoce con el nombre de tendinitis. Esta lesión es muy frecuente y de dolor a veces incapacitante.

 

FACTORES PREDISPONENTES

Las lesiones deportivas influyen en lo físico y también en lo emocional del deportista.

Muchas de las investigaciones realizadas se basan sobre aspectos fisiológicos de las lesiones desde la biomecánica del movimiento hasta las limitaciones y deficiencias de los entrenamientos. Sin embargo ahora se está incrementando la toma de conciencia de los factores sociales y psicológicos que tienen efecto cuando se produce una lesión.

Para prevenir desde ambos aspectos, tanto físicos como psicológicos, habría que tener en cuenta:

En relación con el entrenamiento, sería importante ir incrementando progresivamente las demandas físicas que obligue a los deportistas a enfrentarse y controlar la adversidad gradualmente (dolor, cansancio) ayudándolos de esta manera a que lleguen más "duros" a la competición.

  • Incluir períodos de descanso físico y mental que eviten sobreentrenamiento.
  • Variar el planteamiento de las sesiones de entrenamiento de manera que suscite interés y evitar el aburrimiento y en consecuencia una baja en la motivación.

En  relación con el aspecto psicológico, es difícil trabajar en prevención de lesiones, pero la Psicología del Deporte nos da herramientas para colaborar con el deportista a conocer su cuerpo y su mente, para que el deportista vaya descubriendo sus diferentes estados emocionales y físicos tanto antes como después de una lesión:

  • Aumentando la motivación, estableciendo objetivos posibles y metas.
  • Auto confianza teniendo control de las variables que lo afectan y que puedan tomar decisiones correctas en el momento adecuado.
  • Trabajar sobre la influencia del estrés, que puedan reconocer todas aquellas variables que los coloca en una situación estresante y mediante determinadas técnicas puedan alcanzar su estado óptimo.
  • Trabajar con los deportistas suplentes que tienen poca actividad y están menos preparados para los efectos del estrés. Además su tiempo de inactividad los coloca en una situación de ansiedad que los lleva muchas veces a no medir consecuencias desde lo físico, provocando una lesión o bien reincidiendo en una lesión si su inactividad era por recuperación.

En relación con el tiempo de recuperación: La necesidad de recuperación rápida, muchas veces por exigencias propias, el exceso de responsabilidad, las ansias de competir, la situación de su equipo en determinada competición, hacen que la recuperación se reduzca en tiempo. También afectan las exigencias externas como los padres, los directivos, etc. Esto lleva muchas veces a adelantar el regreso a los entrenamientos y/o competiciones sin una total rehabilitación, con serias consecuencias para las probables recaídas.

Muchos deportistas obsesionados con la vuelta rápida a la competición les llevan a jugar infiltrados, doloridos, o con vendajes, trayendo esto no sólo lesiones más graves sino también consecuencias para el futuro.

La prevención y la rehabilitación tienen que ser tanto físicas como psicológicas. El deportista debe llegar en un 100 % a la competición.

Obviamente la recuperación de los deportistas lesionados es un trabajo que en los equipos profesionales se debe llevar a cabo en forma multidisciplinar, entre el Entrenador, el Preparador Físico, el Médico, el Fisioterapeuta y en lo posible el Psicólogo deportivo.

Este plantel de profesionales debe trabajar en forma conjunta tanto en la prevención como en la recuperación de los deportistas. El rendimiento deportivo, la prevención de lesiones y accidentes son materias de una dependencia multifactorial, en las que un sólo profesional no puede abarcar.
 
Muchos accidentes son provocados por cansancio, falta de reflejos o falta de concentración producto de sobrecarga o mala planificación de los entrenamientos. Las lesiones tienen relación con el tipo y cantidad de trabajo del deportista. Equivocadamente muchos entrenadores creen que "entrenar más es sinónimo de más progreso", sin tener en cuenta que es más importante la calidad que la cantidad. Esa idea simplista de la progresión predispone a nuestros deportistas a lesiones, principalmente porque no son consideradas sus características biológicas individuales y tampoco los "factores de riesgo" de lesiones que pueden provenir desde su infancia.

La mayoría de las lesiones deportivas son el resultado de un entrenamiento inadecuado, defectos estructurales y debilidades musculares, además de los factores no controlados. No obstante, si se toman las precauciones apropiadas, las lesiones deportivas a menudo se pueden prevenir.

 

Métodos de entrenamiento incorrecto.

La mayoría de las lesiones musculares y articulares se deben a métodos de entrenamiento incorrectos. El jugador no permite una recuperación adecuada al cabo de un período de entrenamiento, o bien no interrumpe el ejercicio cuando aparece el dolor.

Cada vez que se fuerzan los músculos en un entrenamiento intensivo, algunas fibras musculares se lesionan y otras consumen la energía disponible que ha sido almacenada en forma de glucógeno. Se requieren más de dos días para que las fibras sanen y para reemplazar el glucógeno.

Debido a que únicamente las fibras no lesionadas funcionan de modo apropiado, los períodos de entrenamiento intensivo muy seguidos requieren, finalmente, un trabajo comparable por parte de una menor cantidad de fibras sanas, aumentando la probabilidad de lesiones. En consecuencia, se pueden prevenir las lesiones crónicas dejando un intervalo de al menos dos días entre los períodos de entrenamiento intensivo, o alternando los que fuerzan diferentes partes del cuerpo. Muchos programas de entrenamiento alternan un día de entrenamiento intensivo con uno de entrenamiento ligero.

 

Anormalidades estructurales.

Las anormalidades estructurales pueden hacer que una persona sea propensa a una lesión deportiva por el esfuerzo desigual de varias partes del cuerpo. Por ejemplo, cuando las piernas son desiguales en longitud, se ejerce una fuerza mayor sobre la cadera y la rodilla de la pierna más larga.

Otro factor biomecánico que causa la mayoría de lesiones del pie, de la pierna y de la cadera es la pronación excesiva.

 

Debilidad de músculos, tendones y ligamentos.

Los músculos, los tendones y los ligamentos se desgarran cuando se someten a esfuerzos superiores a su fuerza intrínseca. Por ejemplo, pueden lesionarse si son demasiado débiles o rígidos para el ejercicio que se está intentando practicar. Las articulaciones son más propensas a las lesiones cuando los músculos y los ligamentos que las sostienen son débiles, como sucede después de un esguince.

Los ejercicios de fortalecimiento ayudan a prevenir las lesiones. El ejercicio regular no aumenta ni refuerza la musculatura de forma significativa. El único modo de fortalecer los músculos es ejercitarlos contra una mayor resistencia de forma progresiva, como practicar un deporte cada vez más intenso, levantar pesas cada vez mayores, o usar máquinas especiales de fortalecimiento. Los ejercicios de rehabilitación para fortalecer los músculos y los tendones que ya están sanos se hacen, generalmente, levantando o presionando contra elementos resistentes, en días alternos como máximo.

 

SOBREENTRENAMIENTO

El sobreentrenamiento es una disminución del rendimiento del deportista. Las causas no son sólo cargas demasiado elevadas de entrenamiento sino que también pueden buscarse en el ámbito extradeportivo. Las razones para la aparición de síntomas de sobreentrenamiento pueden ser el incremento de métodos o contenidos de entrenamiento superiores a la capacidad de esfuerzo del deportista. En el deporte de ocio son el resultado de una exigencia excesiva por falta de acondicionamiento preparatorio en los períodos de formación, y por cargas extradeportivas como son las tensiones profesionales y familiares.

Las posibles causas de sobreentrenamiento pueden ubicarse en los siguientes ámbitos:

  • Proceso de entrenamiento.
  • Forma de vida.
  • Entorno social.
  • Estado de salud.
  • Factores climáticos.
  • Problemas psicológicos.

Errores en el proceso de entrenamiento.

  • Descuido de la fase de recuperación, cambio entre carga y descanso no adecuado.
  • Proceso de entrenamiento con demasiado volumen o/e intensidad; desproporción constante entre carga y capacidad de esfuerzo del deportista.
  • Exigencias de condición física, técnicas y tácticas demasiado elevadas para el deportista, lo que comporta frecuentes vivencias de fracaso.
  • Monotonía en el entrenamiento.
  • Demasiadas competiciones con elevadas exigencias.
  • Entrenamientos y competiciones combinadas con viajes largos, cambios de lugar, tiempo y clima.
  • Rivalidad muy marcada dentro del equipo.
  • Cambio a una categoría superior con incremento demasiado rápido de las exigencias en entrenamientos y competición.
  • Falta de entrenamiento reconstituyente después de una lesión.

Errores en la forma de vida.

  • Estructuración irregular del día.
  • Descanso nocturno insuficiente o interrumpido.
  • Exceso de ruidos y estímulos.
  • Falta de capacidad para estructurarse el tiempo libre adecuadamente, falta de interés en las actividades extradeportivas, incapacidad de relacionarse.
  • Carencias alimenticias.
  • Abuso de alcohol, tabaco y medicamentos.
  • Doping y drogas.

Problemas en el entorno social.

  • Problemas familiares.
  • Problemas escolares o profesionales.
  • Entorno opuesto al deporte.
  • Demasiadas exigencias de rendimiento por parte del entorno social.
  • Mala relación con el entrenador, compañeros, entorno deportivo.
  • Problemas económicos.

Estado de salud.

  • Lesiones y enfermedades crónicas.
  • Enfermedades acompañadas de fiebre y sus efectos infecciosos.
  • Focos de enfermedades: dientes, amígdalas etc.
  • Enfermedades estomacales e intestinales.

Factores climáticos.

  • Cambios de tiempo.
  • Cambios climáticos debidos a viajes.

Problemas psicológicos.

  • Estrés psicológico por sobrecarga.
  • Enfermedades psíquicas.

La atención, percepción y la capacidad de acción disminuyen a causa de esfuerzos prolongados de tipo físico y psíquico. Una característica externa fácil de observar es la disminución de la técnica deportiva (coordinación) debida al cansancio que se está estableciendo (agotamiento)

 

ESTIRAMIENTOS 

El objetivo del estiramiento es conseguir que los músculos se encuentren en toda su extensión, para poder desarrollar correctamente los movimientos que se le solicitarán en el esfuerzo que deba realizar y para que las posibilidades de sufrir lesión sean menores.

Por eso los ejercicios de estiramiento deben ser parte integrante de los entrenamientos, tanto para la fase de calentamiento, como para la fase final del entrenamiento. 

 

Estiramientos para la prevención de lesiones:

Cuanto mayor sea la extensibilidad de los músculos, menor será la probabilidad de sobreestiramientos durante la actividad energética y por tanto la probabilidad de lesiones disminuirá.

Pasos básicos para prevenir lesiones deportivas:

  • Realizar un calentamiento adecuado antes de cualquier actividad física.
  • Ejercitar los distintos grupos musculares en días alternos.
  • Después del ejercicio o la actividad deportiva, realizar una actividad más lenta de forma adecuada.
  • Los ejercicios de estiramiento pueden mejorar la capacidad de los músculos de contraerse, así como su rendimiento, reduciendo de este modo el riesgo de lesiones.
  • El uso de calzado apropiado puede corregir ciertos problemas del pie que pueden provocar lesiones. 

 

Estiramientos para disminuir la sobrecarga muscular.

El estiramiento, especialmente después del ejercicio, puede ayudar a disminuir la inflamación muscular al día siguiente de un entrenamiento extenuante.

Estiramientos para la relajación muscular.

Los músculos rígidos y tensos se relajan fácilmente con un estiramiento suave. Tras permanecer sentados durante muchas horas, por ejemplo después de los desplazamientos, debemos realizar un estiramiento completo y enérgico.

 

ESTIRAMIENTO CORRECTO

Para cualquier estiramiento es mejor estirar lentamente hasta los límites de movimiento, en los que se note resistencia, pero sin dolor. Es importante mantener la posición para conseguir los mayores beneficios. Cuando el músculo comienza a estirarse, los impulsos nerviosos le indican que se contraiga para evitar el exceso de estiramiento. Pero cuando se mantiene el estiramiento los impulsos nerviosos se desvanecen y el músculo se relaja, permitiendo un estiramiento mayor y menos doloroso.

El estiramiento agresivo, no obstante, puede producir lesiones. Por tanto, hay que mover gradualmente, y nunca dar tirones, girar o hacer rebotes, mientras se realiza el estiramiento.

 

EJERCICIOS DE FORTALECIMIENTO DE LOS TOBILLOS

Normalmente los equipos realizan de 30 a 45 días de preparación antes de iniciar la temporada regular. Una buena medida para prevenir la lesión del tobillo consiste en realizar dos o tres días semanales, durante este período,  una tabla de ejercicios de fortalecimiento, variable y adaptada a las posibilidades de cada deportista, con una duración de 15 minutos por sesión. Se aconseja realizarla después del calentamiento general, tras unos minutos de trote, sobre terreno blando (colchonetas, tatami, etc.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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