INTRODUCCION
Recordemos lo que dice el reglamento con relación al movimiento técnico que vamos a analizar:
Regla 5. VIOLACIONES
Artículo 25. Avance ilegal.
25.1 Definición
25.1.1 Avance ilegal es el movimiento ilegal de uno o ambos pies, en cualquier dirección, más allá de los límites definidos en este artículo mientras se sostiene un balón vivo en el terreno de juego.
25.1.2 Un pivote es el movimiento legal en el que un jugador que sostiene un balón vivo en el terreno de juego da uno o más pasos en cualquier dirección con el mismo pie, mientras que el otro, llamado pie de pivote, permanece en el mismo punto de contacto con el suelo.
25.2 Regla
25.2.1 Establecimiento del pie de pivote de un jugador que coge un balón vivo en el terreno de juego:
Con ambos pies en contacto con el suelo:
- En el momento en que levante un pie, el otro pie se convierte en pie de pivote.
Estando en movimiento:
- Si un pie está en contacto con el suelo, ese pie se convierte en pie de pivote.
- Si ningún pie está en contacto con el suelo y el jugador cae apoyando ambos pies a la vez, en el momento en que levante uno, el otro pie se convierte en pie de pivote.
- Si ningún pie está en contacto con el suelo y el jugador cae sobre un pie, ése se convierte en el pie de pivote. Si el jugador salta apoyándose en ese pie y cae apoyando ambos a la vez, ninguno de los dos será pie de pivote.
EL MOVIMIENTO TECNICO
Este último apartado del reglamento es el que tiene aplicación en el video seleccionado.
En el se puede apreciar cómo Louis Bullock utiliza, por otra parte de forma habitual, una parada en dos tiempos con salto.
En esta situación, el jugador se queda sin posibilidad de accionar en pivote ninguno de los dos pies por lo que el movimiento de cualquiera de ellos es un avance ilegal según hemos visto en las Reglas Oficiales de Baloncesto
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COMENTARIO
Esta muestra es solo un ejemplo de las infracciones no sancionadas de las muchas que se producen en cada partido de la liga ACB. En este caso concreto, lo singular es la permisión de una técnica anti-reglamentaria repetida sistemáticamente y que forma parte del distintivo de este, por otra parte, excelente jugador.
La situación analizada no parace propia de diferentes interpetaciones ni por parte de los dirigentes del estamento arbitral ni por parte de los árbitros "personas competentes encargadas de hacer respetar el reglamento".
Para el feliz desarrollo técnico de nuestros jugadores jóvenes convendría que no hubiera dudas en la interpretación de unas normas cuyo carácter internacional es la fortaleza de nuestro deporte.
Son evidentes las diferencias de criterio arbitral entre el baloncesto formativo y el baloncesto profesional y parece ilógico que, teniendo en cuenta que el baloncesto de elite tiene exclusivamente objetivos de rendimiento, sea el arbitraje más benevolente con este que con el formativo.
La conversación recurrente entre los entrenadores de base suele referirse a las dudas que las decisiones arbitrales equivocadas les producen ante determinadas técnicas válidas reglamentariamente y que coartan su enseñanza y aplicación necesaria, por otra parte, para el progreso técnico de sus jugadores.
Técnicas como el traspié, el reverso y las salidas abiertas tras la recepción del balón que depende del momento de la toma del balón o de la relación paso-bote del balón no siempre son antirreglamentarias, excusa fácil a la que muchos árbitros recurren.
Si decimos que deberían tener mayores conocimientos técnicos se nos replicará que la escasez de licencias arbitrales limita la posibilidad de su selección y consecuentemente, y por lo general, no tendrán la formación técnica necesaria.
La presencia de árbitros con madurez personal es fundamental no tanto para poder competir, lógico, sino como vehículo de educación del comportamiento y de los aspectos relacionados con el juego: ellos también deberían enseñar en los partidos además de actuar desde la faceta arbitral.
Por tanto, será necesario para el bien del baloncesto, que los directores técnicos federativos y los responsables del estamento arbitral incrementen su esfuerzo en formar, sobre todo técnicamente, a los árbitros de base.