Ya no es un juego de pases
La evolución del baloncesto, motivada unas veces por las modificaciones en el reglamento y otras por la continua mejora técnica de los jugadores, provoca que constantemente se estén adecuando los sistemas de juego.
Los cambios en la reglamentación son los que han producido las transformaciones más importantes y en especial la introducción de la línea de 6,25 dando valor de tres puntos a las canastas convertidas desde esa distancia.
La introducción de esta regla de juego ha dado lugar a situaciones que hasta ese momento no existían :
Nueva definición de la distancia atacante - defensor con lo que se han favorecido los espacios.
Liberación del área de juego cercana a la canasta.
Cambio de los criterios estratégicos de los últimos segundos por la posibilidad de realizar lanzamientos de dos o tres puntos.
Cuando todas las canastas de campo tenían el mismo valor, las defensas se cerraban en la zona para evitar el juego en su interior y las penetraciones hacia la canasta. A su vez, los atacantes pasaban el balón de un lado a otro del campo para provocar desequilibrios a la defensa en su recuperación y, de esta forma, jugar 1 x 1 contra su defensor.
Ahora, esta regla ha creado la necesidad de defender a los jugadores situados en el perímetro, en la línea de 6,25, cambiando el concepto de la defensa de la línea de fondo del campo.
Los defensores se ven obligados a situarse en posiciones más abiertas para evitar los tiros de tres puntos con lo que interfieren las líneas de pase dificultando la circulación del balón.
A su vez, los atacantes buscan las penetraciones centrales hacia canasta que generan pases que propician los tiros de tres puntos por lo que los defensores tratan de forzarlos hacia las bandas.
Todas estas modificaciones han originado un cambio importante del juego en general, por lo que se puede hablar de un baloncesto de antes y otro de después de la introducción de esta norma de la línea de 6,25.