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El Entrenamiento: Método de trabajo

 

 

Método, en su acepción gramatical es “la forma de decir o hacer ordenadamente las cosas”. Desde el punto de vista de la enseñanza es “la suma de principios o normas que llevan a obtener el fin buscado”.

Imponerse una forma ordenada de trabajo, un método, es en esencia tanto o más importante para la obtención de resultados como el conocimiento de los elementos técnicos que nos proponemos enseñar. Para ser entrenador no basta con conocer el baloncesto, es preciso saber enseñarlo.

La enseñanza exige una dedicación y un sentido vocacional especialísimo, por cuanto solamente un gran espíritu de tolerancia, una gran cantidad de persuasión y la suma de valores morales que deben ser base de la personalidad del entrenador, garantizarán el clima en que ha de impartirse el conocimiento.

 

La forma globalizada.

El baloncesto despierta un interés particular por su formato eminentemente dinámico. En su ritmo está su atractivo. El joven al que le guste el baloncesto, queda impresionado por la totalidad del juego y es de ese todo de donde recibe la impresión placentera que despierta su interés.

En su enseñanza, se aprovechará esta realidad, dando al jugador esta visión total del juego mostrandolo globalmente. No referimos al Modelo Sintético.

 

El centro de interés en la enseñanza.

En el proceso de enseñanza se debe tener en cuenta el interés del alumno. No se puede imponer su conocimiento, sino que se debe despertar un atractivo particular por el juego y despertar en el alumno la atención necesaria para que el aprendizaje se cumpla satisfactoriamente.

El centro de interés se debe despertar en cada uno de los entrenamientos y en todo el período de aprendizaje. La variación del trabajo, la introducción de elementos o formas nuevas y la adecuación de la actividad al grupo o a cada uno da sus componentes, contribuyen a crearlo y a desarrollarlo.

Muchas veces, es preferible no impartir más conocimientos nuevos y llegar a formas agradables de trabajo, juegos, ejercicios competitivos de reconocido éxito, etc., antes que dejar apagar el entrenamiento.

 

De lo simple a lo complejo.

Este principio no debe dejarse de lado. Muchas veces, por impulsos de entusiasmo se llegan a impartir conocimientos o mecanismos excesivamente avanzados que entorpecen el aprendizaje. Se debe llegar a ellos con pasos intermedios que facilitan su conocimiento progresivamente.

 

El valor de la repetición.

Es necesario insistir en la enseñanza de cada conocimiento y solamente la repetición logrará afianzarla totalmente. En la técnica del baloncesto existen muchos mecanismos de coordinación compleja que requieren práctica intensa y repetida para lograr su automatismo.

El automatismo es el proceso por el cual se llega a realizar una acción sin esfuerzo consciente. Todos los mecanismos del movimiento en el juego deben ser automatizados. Siendo el baloncesto un deporte tan rico en movilidad y complejo en técnica es comprensible la dificultad en la progresión de su enseñanza.  

Complementando a lo anterior diremos que para lograr un automatismo determinado no es posible repetirlo excesivamente en un entrenamiento pues ello llevará al cansancio físico y a la pérdida del interés. Todo proceso de enseñanza tiene un tiempo lógico y debe ser tenido en cuenta para alcanzar los objetivos propuestos.

 

Variación del trabajo.

Directamente vinculado al mantenimiento del centro de interés y de la capacidad de esfuerzo físico está el respetar el principio de variabilidad. La variación del trabajo debe hacerse en cada entrenamiento de acuerdo al plan general impuesto. Dentro de una misma sesión debe cuidarse la variación de los ejercicios técnicos de forma que vayan modulando el interés.

 

Progresión en la dificultad  del entrenamiento.

Es necesario determinar con precisión en el plan de trabajo de la temporada y en el de cada entrenamiento diario la progresión de dificultades de los mecanismos del juego.  Solamente respetando ese principio se tendrá la seguridad de que cada paso se verá favorecido por lo aprendido anteriormente.

El mecanismo neuro-muscular exige el respeto de ese principio para llegar fácilmente al proceso automático.

 

Progresión en la intensidad del entrenamiento.

El esfuerzo debe seguir una curva ascendente que se inicie suavemente y que llegue al 80% del máximo de intensidad. Cada uno de los ejercicios debe ser valorado por su contenido o su repetición en lo que significa un esfuerzo para el jugador y analizarlo para saber la exigencia.

La progresión abarcará no solamente el trabajo de un entrenamiento si no de un ciclo. Se debe cuidar mucho este aspecto al comenzar la temporada pues en esa época son muchas las ganas de entrenarse y limitadas las posibilidades físicas.

La curva del esfuerzo está también regulada por la curva del interés. En muchos momentos del entrenamiento, se puede levantar el tono del entrenamiento incorporando una actividad agradable. Este aspecto no se debe improvisar si no tenerlo presente al determinar el plan de trabajo.

 

Adecuación del contenido de la enseñanza al grupo.

Para trazar un plan de trabajo es necesario analizar el grupo para el cual se destina ese plan.

Adecuar el contenido de la enseñanza significa suministrar los conocimientos necesarios y suficientes que pueda recibir un grupo de acuerdo a su capacidad real y al tiempo de trabajo que abarcará el plan.

Generalmente se enseña más de lo que el grupo puede recibir en un período de tiempo determinado. Querer avanzar más de lo posible es cometer un error elemental. Un análisis continuo de los jugadores determinará las capacidades reales y permitirá adecuar el trabajo en su justa medida. En ella se determinará un programa que incluirá todos los aspectos del plan de trabajo que permita evolucionar y enseñar los fundamentos con la progresión debida.

Lo que se vaya a enseñar debe adaptarse a las características del equipo. No es posible trazarse un plan y luego aplicarlo a cualquier grupo. Hay factores  complementarios a  tener en cuenta en un grupo además de los mencionados: la edad, el contexto, las características de los jugadores y las  condiciones  de  entrenamiento.

 

Entrenamiento físico y técnico.

Con el desarrollo de las capacidades físicas se alcanzan niveles de competencia superiores. En determinadas etapas de la formación se hace necesaria la incorporación de ejercicios en la cancha de baloncesto con cargas físicas controladas en intensidad, tiempo de acción y de recuperación. En este caso, el entrenamiento físico y técnico se puede ensamblar y complementar. La práctica de saltos es una actividad física y el mecanismo del tiro en suspensión responde a un aspecto técnico importantísimo. Dentro del plan de trabajo se pueden acomodar ambos aspectos de la preparación: el aspecto físico y el entrenamiento de la eficacia de las acciones técnicas.

Las actividades físicas y técnicas, pueden tener objetivos que se complementan.  

 

Concepto de tareas importantes

Si como entrenadores queremos obtener el mejor resultado, será necesario dedicar muchas más energías a las actividades esenciales y por tanto, prescindir de las que no lo son propiamente. “Concentrarse en las cosas que lo merezcan”. No obstante, debe hacerse una objeción a dicho consejo. Postula atender las cosas “que lo merezcan”, es decir las más importantes, pero no dice cuáles son esas cosas y cuales no lo son. Las actividades no llevan un rótulo; hay que ponérselo.

En la práctica, los puntos más importantes no se ponen claramente de manifiesto. Aquí influyen de manera distinta, la edad de los jugadores, su nivel físico y técnico, y los objetivos. Precisar debe ser cosa del entrenador, y aprender a hacerlo es algo que los entrenadores deben llevar a cabo acertadamente. Los entrenadores más preparados realizan un concienzudo examen de lo esencial y lo secundario; luego organizan su programa.

Los entrenadores deben evitar creer que lo que no admite demora es el “trabajo que fluye automáticamente desde la planificación diaria”. Si se dejan llevar solamente por la presión de lo inmediato pueden descuidar importantes cuestiones. Las tareas de entrenamiento que a menudo quedan por hacer -y que no han sido definidas aún- son comúnmente las relacionadas con la planificación y las relaciones humanas.

Importa  saber que uno de los problemas del entrenador es  el  de valorar correctamente cuantas actividades comprende su labor.
 
El entrenador dedica una gran parte de su tiempo a tomar decisiones. En particular sobre la selección de las tareas. Cuando se acumulan los objetivos y los medios para la planificación necesita saber precisar rápidamente cuáles son los planes inmediatos y cuales los que puedan ser aplazados para un segundo estadio.

Para  elevar el  nivel  de  eficacia,  he  aquí  los  siguientes consejos:

  • Acostumbrarse a anotarlo todo. No debe confiarse en la memoria. Hay que anotar las cosas que se quieran atender más tarde. La información, cuando se necesite, será más precisa.
  • Escoger lugares adecuados para entrenar,  materiales y ayudas visuales.
  • Preparar planes de trabajo. En su forma más elemental un plan de trabajo es una lista de cosas que nos proponemos llevar a cabo durante el día, la semana, el trimestre o la temporada de baloncesto. Pero un plan de trabajo alcanza su más alto valor cuando no solamente muestra lo que hay que hacer sino que, además, señala el tiempo estipulado para cada tarea y asigna un trabajo determinado para ciertas fechas y metas a alcanzar en sus contenidos y formas.
  • Emplear listas de control. Existen numerosas fichas de consulta y cuadros de control que pueden ser de gran utilidad. Aplicadas al trabajo personal, estas fichas de control ayudan a considerar puntos que de otra forma posiblemente no podrían conocerse ni apreciarse. Desde luego, constituye una gran ayuda recordar lo que ya se sabe o llegar a conclusiones desde el estudio de estas fichas.
  • Prestar atención a los pequeños detalles. El entrenador debe coordinar las enseñanzas fundamentales con su sistema de juego. No debe olvidar que los pequeños detalles son los que marcan las diferencias entre los equipos. Sólo se harán grandes trabajos no descuidando los pequeños.
  • Preparar el trabajo de antemano. Antes de empezar el entrenamiento debe estar previamente preparado,  pensado detenidamente  el  tiempo a utilizar en cada ejercicio y el material que será necesario.
  • Imponerse un número de obligaciones fijas que deben cumplirse durante un determinado período de tiempo.
  • Usar sistemas experimentados. Una de las formas de ser eficaz es la utilización de un método que tanto el estudio como la experiencia hayan demostrado que es bueno.
  • Ciertamente, en la actividad del baloncesto existen variables que son de difícil control, y consecuentemente las posibilidades de determinación previa son escasas. Sin embargo, gracias al avance de las ciencias que se ocupan del esfuerzo, la biomecánica etc. por una parte, y a la sistematización de los conocimientos en general por otra, el número de estas variables no controladas es cada vez menor lo que hace que la programación y planificación de la mayoría de las actividades del baloncesto estén a nuestro alcance.

Las  distintas facetas que engloba el entrenamiento deportivo se divide en  los siguientes bloques de preparación:

  • Entrenamiento físico.
  • Entrenamiento técnico.
  • Entrenamiento táctico.
  • Psico-afectivo.

PUNTO DE VISTA FÍSICO

  • La edad de nuestros jugadores y su desarrollo que nos determinará su estado entrenamiento.
  • El grado de entrenamiento de las distintas cualidades físicas (fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad) Se determinará el volumen y la intensidad, el cuando y el cómo, y la recuperación que debemos aplicar a cada una.
  • El volumen total del tiempo que ha de ocupar dentro del total del entrenamiento.

PUNTO DE VISTA TÉCNICO

Las tres fases a las que todo aprendizaje motor se  encuentra sujeto, son:

  • La cognoscitiva o de conocimiento teórico de las técnicas que se quieren aprender.
  • La fijación consistente en la práctica del patrón motor del movimiento que se trata de aprender hasta reducir al mínimo las respuestas incorrectas.
  • La  autónoma  consistente  en el aumento de  la  velocidad  de ejecución y en la mejora de la precisión.

Se establecerán  prioridades  sobre qué técnicas queremos enseñar y  a qué jugadores y su relación con el resto del entrenamiento.

PUNTO DE VISTA TÁCTICO

  • Determinar cuantos y que sistemas-conceptos, tanto ofensivos como defensivos, vamos a enseñar a nuestro equipo así como el orden de prioridades e importancia que concedemos a los mismos.
  • Considerar las distintas fases que se dan en el proceso del aprendizaje de la táctica, tanto colectiva como individual, que son:
    • La percepción o análisis de la situación.
    • La solución mental del problema.
    • La solución práctica y todas las implicaciones que la misma encierra.
    • Las posibles modificaciones y variaciones que en función de determinados partidos o circunstancias.  

PUNTO DE VISTA PSICO-AFECTIVO

Los distintos comportamientos y actitudes de los jugadores y el tratamiento que cada uno y a todos en general se ha de dar dentro y fuera del equipo, en función de cada realidad personal, normas generales del Club y objetivos de formación integral.

En general debemos considerar cuatro aspectos o pilares básicos que son los que nos determinan y condicionan toda la planificación y programación que pretendemos hacer, que son:

  • La filosofía del Club.  Objetivos según la categoría.
  • Las características de nuestros jugadores.
  • El calendario.
  • Las posibles fases de la forma deportiva.

Otra cosa muy distinta es el desarrollo y aplicación práctica de dicho plan al entrenamiento diario dado que un plan de entrenamiento siempre es una pauta general o guía de nuestra actuación y no un recetario estático inflexible y cerrado, sino todo lo contrario, dinámico, flexible y abierto.

 

Como planificar la temporada

  • Definir los objetivos. Algunas veces se emprende la temporada de baloncesto sin haberse preguntado con anterioridad; ¿Cual es el objetivo? ¿Que es, concretamente, lo que nos proponemos?
  • Determinar las reglas a seguir para lograr estos objetivos y establecer sus límites. Centrarlo en orden a material, jugadores y tiempo, pues de otro modo se prestará probablemente atención a facetas superfluas, capaces de entorpecer la acción principal.
  • Desarrollar una política o un método para alcanzar los objetivos.
  • Poner en el plan el modo de fijar el método. Si el método se ha fijado bien y el plan para desarrollarlo ha sido correctamente trazado, será mucho más fácil ponerlo en práctica.
  • Proseguir, verificar y mejorar el método.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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