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ENTRENAMIENTOS

 

 

Entrenamiento Mental

 

 

Un buen entrenamiento deportivo abarca cuatro aspectos fundamentales: el físico, el técnico, el táctico y el mental. Uno de los elementos más importantes del deporte es el acondicionamiento mental que permite superar, cuando se aplican estas técnicas, a quien estando en condiciones físicas y técnicas superiores tiene una mentalidad menos preparada.

En el campo de la psicología del deporte se hace uso de técnicas que ayudan al deportista a potenciar sus prestaciones y a elegir el estado de ánimo óptimo para la competición. De entre ellas destaca el entrenamiento mental para la optimización del rendimiento deportivo.

“El objetivo estratégico de la psicología deportiva  es conseguir el máximo rendimiento de los deportistas. Las habilidades mentales pueden contribuir a desarrollar las posibilidades físicas y técnicas al máximo”

Muchas veces para corregir no basta la comunicación verbal, ya que se puede entender pero no se logra realizar, por ejemplo, una habilidad motriz. El problema se encuentra en el cerebro, ya que hay una falta de conexión entre la parte responsable de la comunicación verbal, del análisis y el razonamiento lógico y la parte encargada del movimiento y la imaginación. También puede deberse a las costumbres adquiridas durante tiempo que hace difícil cambiar un mal hábito que está muy grabado en el cerebro.

El entrenamiento mental es un medio de aprendizaje y perfeccionamiento por medio de la representación mental sin necesidad de realización física simultánea. Hace referencia a las experiencias sensoriales o perceptivas en ausencia de estimulaciones externas. El interés fundamental del proceso de entrenamiento mental se centra en la importancia que tiene el facilitar la adquisición inicial de una capacidad motora. Se cree que el entrenamiento mental ayuda a retener esa capacidad o a promover su inmediata aplicación: describe los aspectos relacionados con el aprendizaje y el entrenamiento de la capacidad motriz obtenido a través de la imagen mental, cuyo proceso parte de la psicología cognoscitiva, como comprensión funcional y estructural del pensamiento.

El entrenamiento mental opera a nivel específico y general:

  • La función cognoscitiva en un nivel específico, involucra al ensayo de ejecuciones de la habilidad específica. Esta función ayuda a los deportistas al aprendizaje de nuevas habilidades, trabajando en la técnica y haciendo las correcciones pertinentes.
  • La función cognoscitiva en el ámbito general se refiere al ensayo de planes, tácticas, estrategias y rutinas, siendo utilizada por los deportistas para aprender las estrategias y ensayar cómo se llevarán a cabo tanto en el entrenamiento como en la competición.
  • Motivación especifica. El deportista se imagina en la escena específica para alcanzar el mejor rendimiento.
  • Cognoscitivo específico: el deportista se imagina ejecutando correctamente una habilidad deportiva específica durante la competición.

 
El proceso del entrenamiento mental incluye el componente cognoscitivo y el motivador tanto para la ejecución como para aumentar la auto-confianza. El entrenamiento mental utiliza los sentidos para recrear una experiencia en la mente de donde se deducen tres particularidades:

  • La primera, que el entrenamiento mental está basado en la memoria, la cual se experimenta internamente para reconstruir situaciones externas, para imitar a otros o para retomar y evaluar experiencias propias pasadas; por otra parte el entrenamiento mental permite crear situaciones nuevas, utilizando la experiencia de diferentes maneras.
  • La segunda particularidad del entrenamiento mental es que puede utilizar todos los sentidos, es decir las imágenes pueden incluir los sentidos visual, auditivo, táctil y kinestésico.
  • La tercera particularidad es que no requiere necesariamente de un estímulo, puesto que se produce en la mente sin la necesidad de un ambiente externo propicio.

El entrenamiento mental pertenece a la realización interna como oposición a la realización externa del ejercicio práctico. El proceso de aprendizaje para mejorar el rendimiento es una combinación de entrenamiento práctico y de la técnica psicológica, siendo el entrenamiento mental una actividad psicológica cuyo proceso por lo general es interno, mientras que el entrenamiento físico es un proceso externo. En aquélla, el individuo evoca las características físicas de un movimiento o situación que ha sido percibido en el pasado o que puede ocurrir en el futuro, mientras que el entrenamiento práctico enfocado a una actividad motora realizada en el presente puede ser contemplado y objetivamente calificado mientras la realiza el individuo.

La mayoría de los jugadores dedican innumerables horas en el entrenamiento de la técnica del tiro, del dribling y combinaciones de ambas como si después de tantos años de práctica necesitasen aprenderlo de nuevo cada día de sus vidas.

La razón para justificar interminables horas de entrenamiento es el sistema propioceptivo o “memoria del músculo”. Este concepto significa que los músculos recuerdan la acción técnica sin que el deportista deba pensar en la mecánica del movimiento, es decir el automatismo. Pensar en la manera de hacer un movimiento, en pleno acto, arruina el resultado. Con la práctica le estamos enseñando a nuestra mente qué comandos dados a los músculos producen un resultado bueno. Por repetición, el movimiento se “automatiza”, en un proceso que se conoce como el paso de la competencia consciente a la competencia inconsciente. Sin embargo, los músculos no tienen memoria. Esa supuesta memoria muscular está registrada en realidad en la mente del jugador: el músculo, que no es nada más que fibras, no es el que aprende el movimiento sino una parte del cerebro llamada “sistema límbico”.

“El sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras cuya función está relacionada con las respuestas emocionales, el aprendizaje y la memoria. Nuestra personalidad, nuestros recuerdos y en definitiva el hecho de ser como somos, depende en gran medida del sistema límbico”.

 

La visualización mental

El entrenamiento mental es una función cognoscitiva básica que parte de un conjunto de técnicas sencillas, de las cuales las más notorias son la relajación y la visualización mental.

Dentro de los estudios realizados en psicología del deporte, cuando se habla de la preparación mental de un deportista para la competición se suele utilizar el término “visualización”. El proceso de visualización mental supone una vuelta a la memoria de bloques de información almacenados, modelándolos hasta formar imágenes significativas. Esta técnica es una destreza que se adquiere mediante el entrenamiento. Es una forma de simulación y nos sirve para recrear experiencias que deben ser realistas, concretas y operativas.

El entrenamiento mental es útil para la “mejora del rendimiento que resulta cuando el individuo visualiza la destreza que quiere realizar o ve a otra persona realizarla”. La visualización mental hace referencia al “uso de todos los sentidos para recrear o crear una experiencia en la mente” (Vealey y Greenleaf)

La visualización mental puede describirse desde varias perspectivas. Aquí nos interesa como conjunto de imágenes. Cuando vemos una canasta de baloncesto, cerramos los ojos y la recordamos con todos los detalles, estamos teniendo una imagen en sentido estricto. El jugador que observa una acción técnica determinada y más tarde la recrea mentalmente, la está visualizando.

Pero la capacidad de reproducción de imágenes percibidas a través de los distintos sentidos, no es la misma para todos los individuos.  Como con otras cualidades las personas difieren considerablemente. Todos tenemos capacidad de imaginar lo que hemos percibido pero no todos poseen en igual grado o con la misma habilidad de precisión y viveza de reproducción.

Nuestra imaginación no es sólo capaz de reproducir cosas observadas o situaciones experimentadas o percibidas, sino que también puede crear hechos nuevos en nuestra mente. Aunque nuestra imaginación es fundamentalmente un producto de nuestra memoria, nuestro cerebro es capaz de juntar piezas pertenecientes a numerosas imágenes archivadas en la memoria.

Todos tenemos “imágenes en la mente”. Algunos las usan de manera intuitiva, pero los deportistas lo hacen de manera más sistemática.

La concentración y la repetición mental se caracterizan por la repetición simbólica (es decir, mental) de una acción o de un movimiento sin mover la más mínima parte del cuerpo. En cierto modo se trata de una película que se desarrolla en nuestra mente. Este entrenamiento se puede realizar de dos maneras: siendo el protagonista o siendo el espectador.

  • Siendo protagonista, el individuo se siente implicado en la acción, la vive desde el interior cuando imagina su cuerpo y sus músculos en acción como protagonista.
  • También puede imaginar el cuerpo de otro para después copiar esa acción o esa habilidad, con lo que sería una perspectiva externa, como espectador. Este procedimiento se utiliza en el entrenamiento. Puede ser espontánea o dirigida por un entrenador. Tiene tres funciones:
          • Adquirir una nueva técnica.
          • Reforzar una técnica.
          • Corregir una técnica que se domina mal

También en la competición el deportista puede vivir mentalmente su partido. Puede conseguir imaginarse antes y durante la competición, preparando su estrategia e intentando percibir las reacciones del adversario. La representación y la visualización mental permitirá al deportista aprender, mejorar y prepararse mentalmente para la competición.

 

La capacidad de visualizar

Una buena representación mental está ligada a la capacidad para imaginar, pero también al nivel del individuo como deportista. El entrenamiento mental puede ayudar a los deportistas a lo largo de su aprendizaje y permitirles adquirir una mejora motriz:

  • A los principiantes, les permite adquirir la visión global de la acción y llegar a programas motores cada vez más afinados, que serán registrados y codificados en la memoria. Hay que hacer notar que si la repetición mental aumenta la precisión de un gesto o inserta en la memoria una habilidad gestual, no es menos peligrosa para los principiantes que se arriesgan a aprender mal una técnica y a memorizarla. Necesita la ayuda de un entrenador que corrija el gesto. Además, para ser eficaz, ha de apoyarse en un fuerte conocimiento técnico. Se desaconseja a los entrenadores utilizarlo con los niños menores de once años y con los principiantes que no dominan bien la disciplina deportiva.
  • Con jugadores más avezados, estos modelos podrán ser afinados y desarrollados en los entrenamientos prácticos.  El deportista podrá entonces anticipar situaciones y comportamientos.
  • En la etapa llamada de competición, serán capaces de identificar objetivos y llevar a cabo planes de acción. Podrá entonces visualizar mentalmente acciones relativas a los fines propuestos.
  • En niveles de elite la visualización mental de los planes de acción y de los objetivos a conseguir debe ser muy intensa.

 

La imaginación y la práctica deportiva

El objetivo del entrenamiento deportivo es conseguir que las destrezas se desarrollen a la perfección y lleguen a ejecutarse de forma automática. Los entrenadores y los deportistas dedican gran cantidad de tiempo en ejercitar, repetir y perfeccionar esas destrezas. El ensayo mental o práctica imaginada puede facilitar este proceso, acortar el tiempo de aprendizaje y optimizar el rendimiento.

La representación imaginada en el deporte se ha centrado fundamentalmente en perfeccionar las habilidades motoras.

La imagen motora puede describirse como el ensayo mental de la actuación que se quiere realizar, imaginando por ejemplo un movimiento técnico. También se utiliza la imaginación para crear imágenes de estrategias determinadas.  Primero se observaba las tácticas en una grabación de vídeo y seguidamente se elabora, mediante la imaginación, los patrones de oposición para superar al equipo contrario.

Así, se puede aplicar en muchísimas situaciones como las que se especifican a continuación como ejemplos:

  • Después de un periodo de intensa actividad física, el entrenador  hace ejecutar ejercicios de práctica imaginada mientras se relajan.
  • Antes del partido para la representación de jugadas específicas.
  • En el aspecto individual el jugador se imagina a sí mismo llevando a cabo un determinado movimiento de forma satisfactoria.

Para mostrar lo que es el entrenamiento mental se puede hacer una división rudimentaria en cuatro fases:

Fase de familiarización con el objeto; transmite al sujeto, por medio de una percepción figurativa y una información verbal, una imagen exacta y bien estructurada que más tarde, durante el desarrollo del entrenamiento mental, puede ser recordada intensivamente (series fotográficas, películas, explicaciones, demostraciones, etc.)

Fase de identificación; el deportista adquiere y desarrolla una fuerte identificación con las formas de los movimientos representados visualmente durante el proceso de percepción.

Fase de relax;  la mejor condición es la relajación que permita la concentración total de la atención en el contenido de la percepción. El entrenamiento mental, para ser eficaz, depende de la capacidad de concentración de cada individuo sin tensiones externas. Por ello, el entrenamiento mental ha de ir precedida de una fase de relajación psíquico-física.

Fase final. Tan pronto como el sujeto conozca los movimientos por medio de la observación, la información verbal y/o figurada y haya desarrollado las fases de “identificación” y “relajación” estará en condiciones de comenzar con el entrenamiento mental propiamente dicho.

 

Aplicaciones del entrenamiento mental

Teniendo en cuenta lo expuesto, podemos resumir las aplicaciones del entrenamiento mental como sigue:

  • Para la adquisición inicial de la habilidad motriz, es decir el aprendizaje propiamente dicho.
  • Para la retención de la habilidad. Consolidación.
  • Como método complementario del entrenamiento técnico-táctico.
  • Para recuperar la coordinación motriz deteriorada por enfermedad o lesión.

Los métodos del entrenamiento mental han sido aplicados al baloncesto por diversos profesionales en psicología, llegando a las siguientes conclusiones:

  • Hay pruebas de que el grado de familiarización técnica-práctica está relacionado con la eficacia del entrenamiento mental.
  • Aunque las pruebas son difíciles de evaluar, parece que el resultado del entrenamiento combinado del entrenamiento mental y del entrenamiento práctico es superior al entrenamiento práctico exclusivo.
  • La capacidad sensitivo-motriz puede mejorarse por medio del entrenamiento mental.
  • En determinadas circunstancias, el entrenamiento mental puede producir más mejoras en los resultados que el entrenamiento práctico.
  • La combinación del entrenamiento práctico y el mental parece producir un efecto máximo y se retiene con mayor constancia en la mente del alumno.
  • Podemos afirmar que la eficacia del entrenamiento mental aumenta con el grado de complicación del ejercicio a realizar.
  • El entrenamiento mental permite alcanzar perfeccionamientos sin aumentar la carga física y sin riesgo de lesiones.

 

Proceso de aprendizaje

El entrenamiento mental tiene una aplicación amplia en cuanto a “consolidación” y “perfeccionamiento”. El proceso de aprendizaje se puede dividir en tres fases:

  • El aprendizaje propiamente dicho: permite al alumno la ejecución del movimiento con relativa facilidad y promueve la aptitud para ejecutar ese movimiento.
  • La consolidación: consolida y mejora la “facilidad de ejecución, prestando seguridad al sujeto en la realización del movimiento, en diversas condiciones. El alumno va desde “soy capaz de hacerlo” hasta “puedo repetirlo con facilidad y seguridad en distintas situaciones”, es decir el automatismo.
  • Perfeccionamiento: aumenta la capacidad de ejecución del movimiento hasta el punto que debería demostrarse “ejecución ideal”

Los parámetros a tener en cuenta para planificar un entrenamiento mental son:

  • El método ideal es una combinación de entrenamiento práctico y visualización mental.
  • Tipos de entrenamiento. Existen dos tipos básicos de entrenamiento mental, externo e interno. Algunos expertos afirman ser más eficaz el entrenamiento mental interno, especialmente con deportistas de elite.
  • Tipo de tarea. Algunos expertos afirman que el entrenamiento mental es tanto más eficaz cuantos más componentes cognitivos se tenga.
  • Nivel de experiencia. No hay acuerdo absoluto entre los psicólogos sobre la eficacia del entrenamiento imaginado en función del nivel de experiencia. Sí están de acuerdo al considerar que los deportistas deben tener un mínimo de experiencia y que cuanto mayor sea la experiencia mayor rendimiento se obtiene del entrenamiento mental.
  • Duración e intervalo. Parece demostrado que la práctica distribuida es la mejor estrategia de entrenamiento, con intervalos de una semana.
  • Visualización mental y control. La visualización hace referencia al grado de claridad y de elaboración de la imagen. La variable importante es el control que el deportista  posee sobre la imagen.
  • El entrenamiento mental es más eficaz en la medida que se integren todas las modalidades sensoriales.

 

El esquema corporal y la visualización mental propia.

El esquema corporal es la representación que cada uno se hace de su cuerpo y que le sirve de referencia en el espacio de cara a conseguir una toma de conciencia de todos los grupos musculares, pero en especial de aquellos más directamente implicados en la ejecución motriz, sea esta correr, saltar o lanzar a canasta.

Los objetivos en la preparación mental son:

  • Adiestramiento básico de las técnicas de cara a conseguir una familiarización en su manejo para su utilización en el período siguiente en el que comienza la competición.
  • Utilización de las sesiones de relajación como regenerador de las cargas de trabajo.
  • Auto-instrucciones, en dos tipos de situaciones:
      • En competición o entrenamiento que iría encaminada a mantener la concentración
      • En situación puntual de una ejecución en la que el individuo verbaliza todas aquellas acciones conducentes a una optimización del rendimiento, y como técnica básica de mantener la motivación durante la competición.

 

Etapas del entrenamiento mental

En el entrenamiento mental podemos distinguir dos etapas claramente definidas, que son:

  • Primera etapa: consiste en instalar la habilidad general de imaginar.
  • Segunda etapa: es la de aplicar esta habilidad al aprendizaje de tareas motoras concretas.

 

La eficacia de la repetición mental.

Muchas teorías neuro-musculares y cognitivas intentan explicar la eficacia de la repetición mental:

Teorías neuro-musculares: una práctica mental no sólo tiene implicaciones mentales. Se observa una actividad muscular muy débil en las personas a la que se le pide imaginar una acción motriz. Esta actividad subliminal dejaría una huella, que podría ser concebida como una representación del movimiento, conservada y más tarde reutilizable en el momento de la ejecución real.

Teoría cognitiva: la repetición mental supondría una mejor representación de las tareas. Los deportistas deberían ser capaces, por ejemplo, de revivir mentalmente las estrategias desarrolladas durante la competición o de los planteamientos del partido. La representación mental favorecería la actuación en la medida en que enseña al individuo a concentrarse en la tarea y a ignorar cualquier pensamiento negativo.

 

Ventajas de su utilización
 
La representación y la repetición mental permiten a los deportistas asimilar técnicas más rápidamente y con más precisión. El hecho de visualizar mentalmente un movimiento, algo así como una película a cámara lenta en la que cada detalle tiene su importancia, les permite estabilizar su habilidad gestual; por tanto se produce una economía de tiempo y también de energía.

También es útil cuando el entrenador ha de corregir un gesto mal aprendido: la representación mental del movimiento elimina los malos reflejos gestuales y programa otros nuevos. Este método permite igualmente al deportista controlar mejor el estrés previo a la competición: está menos tenso porque ya se ha visto mentalmente muchas veces en la acción. Sabe cómo va a empezar y ya está preparado. Ponerse en situación, en una competición, es esencial; de lo contrario, algunos perderán una parte importante de su capacidad debido al estrés. Hay que saber cómo se va a iniciar una competición.

Este método se revela como muy eficaz en el caso de tener que reanudar un entrenamiento tras una interrupción por lesión. El deportista conserva sus capacidades motrices representándose mentalmente acciones que ya ha realizado; con ello ralentiza el proceso de atrofia muscular. Esto es importante cuando se sabe, por ejemplo, que un deportista de cada diez es operado cada año y ocho de cada diez padecen traumatismos que les obligan a parar el entrenamiento al menos una semana al año.

En resumen, el entrenamiento mental tiene las siguientes ventajas:

  • Mejora la concentración.
  • Crea confianza.
  • Controla las respuestas emocionales de manera positiva en momentos adversos.
  • Prepara visualmente las estrategias.
  • Puede afrontar al dolor y las lesiones.

 

Inconvenientes

La eficacia de la repetición mental depende de la experiencia y del conocimiento técnico del deportista. En efecto, es muy difícil representarse mentalmente una imagen gestual, si en la realidad no se domina perfectamente. Los movimientos negativos pueden añadirse a los gestos que eran buenos en inicio.  Será difícil modificarlos y volverlos a programar.

 

Claves para mejorar las habilidades

Muchas veces admiramos a alguien por su habilidad técnica. Si deseamos alcanzar un rendimiento similar existen posibilidades. Pero es muy importante tener presente y ser coherente con los siguientes principios:

  • Simulación mental. El entrenamiento mental puede ser tan importante como el entrenamiento práctico. “Imagínate realizando el acto perfectamente, y estarás acercándote a él. El simulacro mental puede mejorar la auto-confianza. La actitud hacia lo que queremos hacer siempre es muy importante”.
  • Inteligencia emocional. Si queremos rendir al máximo debemos tratar de aumentar nuestra verdadera capacidad para manejar las emociones. La emoción juega una parte importante; no debemos confundir la inteligencia emocional con ser sujetos emocionales.
  • Control mental. Debemos ser capaces de controlar nuestros pensamientos. Esto siempre ayuda a la capacidad para obtener resultados. Cualquier mensaje negativo que estemos diciéndonos debemos detenerlo y sustituirlo por mensajes de la corriente inversa. Debe llegar a ser una respuesta natural.

 

Sobre la memoria

Algo que no se dice con frecuencia es que la capacidad de recordar no depende de la memoria sino de la comprensión, la imaginación y la atención. Pensar bien, imaginar bien, y atender bien, derivan naturalmente de la capacidad de retener y de recordar.

  • Si no comprendemos bien, no podemos imaginar bien ni atender bien.
  • Si no imaginamos bien, no comprendemos bien ni atendemos bien.
  • Si no atendemos bien no comprendemos bien ni imaginamos bien.

Sugerimos apoyar los esfuerzos de memorización en los siguientes principios:

  • Las imágenes son los signos con los que se articula la memoria.
  • Lo que genera memoria no son las imágenes sino la relación o conexión entre las mismas. En la memorización, una imagen no tiene otra función que la de ayudar a establecer conexiones.
  • Para generar memoria se necesita saber generar conexiones visuales.
  • No existe ninguna necesidad de hacer relaciones lógicas entre las imágenes.
  • Hay que tratar de que las imágenes sean de tal tamaño que ocupen eficientemente el campo visual imaginativo. No tiene sentido que sean pequeñas, tampoco que sean demasiado grandes.
  • Si algo no se puede representar mentalmente es casi seguro que no está asimilado.
  • La mejor prueba del control de la imaginación es poder aumentar o disminuir a voluntad el tamaño de las imágenes, poder rotarlas a voluntad, diferenciar sus partes, y poder verlas, incluso en colores.
  • “No intentes memorizar lo que no puedas imaginar”.

Existen cuatro particularidades que se deben dominar para que el entrenamiento mental sea eficaz:

  • El conocimiento de la sensibilización del individuo para que desarrolle la capacidad de auto-observación de sus emociones, sensaciones y estados de ánimo, relacionados con su experiencia.
  • La agilidad imaginativa, la cual abarca la habilidad de representar escenas nítidas, claras y detalladas.
  • La capacidad de controlar las imágenes, teniendo estabilidad, manipulación y transformación de las imágenes según las exigencias específicas de su actividad.
  • La capacidad para comparar la propia imagen con la ejecución ideal.

La técnica del entrenamiento mental se debería planificar en un entorno adecuado, en un ambiente sin distracciones, para luego poder practicar esta técnica en ambientes difíciles de entrenamiento y en competición; por otro lado, es más eficaz si va precedido de la relajación, utilizando técnicas que se adapten a los deportistas. Se debe resaltar que el manejo y control de una adecuada relajación y el control mismo de la respiración ayudan a tal efecto.

Las formas de utilización del entrenamiento mental, que van enlazadas con el control y el manejo adecuado de la imaginación, son:

  • El entrenamiento mental tiene lugar durante el entrenamiento y después del entrenamiento.
  • En la competición, el entrenamiento mental tiene lugar antes, durante y después de la competición.
  • Se utiliza junto a otras técnicas como la respiración y la relajación. La utilización de la relajación en el entrenamiento mental es altamente favorable.
  • El entrenamiento mental tiene una aplicación en el deporte muy amplia debido a que facilita al deportista su práctica deportiva en los diferentes momentos que este le plantea. Entre las aplicaciones más frecuentes se pueden citar:
    • En el entrenamiento, para:
      • Lograr un estado de motivación ante un periodo específico del entrenamiento.
      • Vencer la indecisión y el temor ante ejercicios nuevos.
      • Superar la sensación de dolor y fatiga ante ejercicios de resistencia.
      • Mantener un alto nivel de concentración por períodos de tiempo prolongados.
      • Ayudar al perfeccionamiento técnico
    • En la competición para:
      • Superar la ansiedad pre-competitiva
      • La adaptación emocional.
      • Para concentrarse en señales relevantes para la ejecución deportiva (acciones del oponente, el balón, la velocidad, etc.), y no centrarse en señales irrelevantes (el público, los jugadores, etc.)
      • Anticiparse a las acciones de los contrarios y repasar los diferentes gestos y esfuerzos ensayados.

Los jugadores piensan antes y después de los partidos, pero no siempre de la forma adecuada; el jugador tiene que delimitar los objetivos y ver si se han alcanzado; todo ello mediante un análisis objetivo y concreto. El reconocimiento de una buena preparación para el partido es el inicio. Si los objetivos de preparación se han cumplido, la confianza del jugador estará fortalecida.

El entrenamiento mental es un método de trabajo personal, con el que se logra que los jugadores se centren en lo que hacen, se responsabilicen de su propio progreso y saquen el máximo partido a lo que se pretende hacer. Sin embargo no basta con esto; hay que lograr aplicarlo para conseguir que la motivación y la confianza en uno mismo permitan mantener el control de la situación en todo momento.

“La ciencia del deporte es una ciencia del hombre en movimiento y el entrenamiento mental es, sin duda, un medio excelente y complementario para el aprendizaje y el perfeccionamiento de las habilidades motoras”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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