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RESPUESTA A LA CONSULTA

¿Cuáles son los factores que limitan el desarrollo de las habilidades técnicas?

Defectos técnicos y su corrección

Aprender incorrectamente las habilidades técnicas en las etapas de iniciación al baloncesto representa una dificultad importante que puede retardar el aprendizaje. Eliminar los fallos técnicos se convierte en un objetivo fundamental. Cuanto antes puedan corregir los jugadores sus defectos técnicos, antes podrán alcanzar los niveles de rendimiento.

Un fallo técnico que potencialmente interfiere en la mejora de las habilidades futuras puede darse por diferentes motivos:

 

Desarrollo incorrecto de lo habilidad

Existen diferentes factores que pueden limitar el desarrollo de las habilidades técnicas de un jugador. Las limitaciones psicológicas se dan si un jugador se fija objetivos bajos y se siente satisfecho con su nivel técnico actual. El entrenamiento físico insuficiente o la falta de correlación entre las habilidades biomotoras, la complejidad de la habilidad y el nivel de dificultad pueden limitar la capacidad de un jugador para corregir sus errores.

Como la técnica es una función del entrenamiento físico, las capacidades físicas que no se han desarrollado lo suficiente pueden ralentizar, retardar o limitar la adquisición óptima de una habilidad técnica; por ejemplo, la coordinación es un factor limitante, como lo es la fuerza en muchos deportes. Si se interpretan mal el patrón de una técnica y su correlación con el movimiento, la forma y la sensación muscular, también se limitará su futura mejora. Una nueva habilidad puede interferir en las habilidades ya adquiridas.

La fatiga causada por una mala condición física o un inadecuado descanso entre las sesiones también puede limitar la coordinación y la eficacia en el aprendizaje. El ritmo, el control del balón, los pases y los tiros a canasta se encuentran entre las primeras habilidades que se ven afectadas por altos niveles de fatiga, lo cual se puede evitar en gran medida si se da importancia al acondicionamiento físico como uno de los principales objetivos del entrenamiento en la fase preparatoria.

Finalmente, el desarrollo de una habilidad puede verse impedido por causas psicológicas, como la falta de confianza en uno mismo y el miedo a sufrir accidentes o lesiones. Para superar estos problemas psicológicos, el entrenador tiene que trabajar muy de cerca con los jugadores individualmente con el fin de acabar con los miedos y mejorar la confianza durante los entrenamientos colectivos y las sesiones privadas de técnica individual.

 

Métodos de entrenamiento incompatibles

Los entrenadores pueden emplear métodos de entrenamiento inapropiados o pueden demostrar o explicar una habilidad de forma no adecuada, incompleta o incorrecta. La individualización al enseñar una técnica concreta puede no ser suficiente si el entrenador no juzga bien las habilidades físicas del jugador o las capacidades de aprendizaje del individuo o no aplica los métodos de enseñanza adecuados. El entrenador puede, de forma errónea, utilizar un enfoque aleatorio para desarrollar los elementos técnicos, en una maniobra táctica, que pueden limitar el aprendizaje de los jugadores, como demandar el uso de técnicas complejas que aún no se han fijado correctamente.

En cuanto a lo personal, el comportamiento, el estilo al entrenar y el carácter pueden ser también factores limitantes como cuando el entrenador pierde la paciencia con los jugadores o los presiona para adquirir una habilidad técnica muy pronto.

La adaptación a los métodos de enseñanza para reflejar los estilos y las capacidades de aprendizaje de un individuo tiene que ser prioritaria para el desarrollo de las habilidades técnicas de los jugadores a su cargo. Si no se entrena de forma individual el ritmo de mejora técnica del jugador será peor.

 

Organización del entrenamiento.  

La planificación inadecuada de una sesión de entrenamiento no ofrece el ambiente apropiado para el aprendizaje. Por ejemplo, la adquisición y el perfeccionamiento de una habilidad técnica tienen que estructurarse inmediatamente después del calentamiento, cuando los jugadores son capaces de concentrarse al máximo en la tarea.

Siempre es mejor enseñar nuevas habilidades o corregir errores técnicos inmediatamente después de calentar, cuando los jugadores aún están física y mentalmente frescos y pueden concentrarse en el desarrollo de una técnica. Si el aprendizaje se realiza durante una sesión de entrenamiento ordinario, deja más tiempo para descansar entre las repeticiones.

Utilizar una pista o material en mal estado afecta también a la calidad y al ritmo de mejora de las habilidades técnicas.

Hay que intentarlo todo para evitar fallos y para minimizar la necesidad de corregir errores. Pero cuando se tiene un problema, los entrenadores tienen que intentar corregir los fallos técnicos tan pronto como los identifiquen, y desde el punto de vista de la planificación, lo mejor es hacerlo durante la fase preparatoria del plan anual. Como el estrés de la competición no está presente, los entrenadores y los jugadores pueden dedicar tiempo a los temas que requieran esa atención.

Entre las primeras medidas que se emplean para corregir un problema técnico, se encuentra la de aislar el fallo de otros elementos técnicos relacionados con el desarrollo de la habilidad técnica. En cuanto el jugador haya eliminado el elemento inhibitorio hay que actuar para enseñar el elemento técnico correcto que lo reemplazará. Cuando el jugador haya adquirido el elemento técnico correcto, tiene que integrarlo con otros elementos de la maniobra y realizarlo todo junto. Al mismo tiempo, el jugador tiene que desarrollar las habilidades biomotoras específicas necesarias para perfeccionar nuevos elementos técnicos.

Un aspecto extremadamente importante de la corrección técnica, sobre todo con jugadores muy avezados, es la intensidad o la velocidad a la que se desarrollan esas habilidades. En la mayoría de los casos, los entrenadores se concentran en corregir una técnica a intensidades y velocidades bajas. Lo que muchos entrenadores no entienden es que la mayoría de los jugadores pueden realizar esas habilidades acertadamente a baja velocidad, ya que tienen más tiempo para concentrarse en el error técnico y las acciones más lentas producen niveles más lentos de fatiga.

Sin embargo, las imperfecciones técnicas suelen aparecer cuando se realizan a altas velocidades o intensidades similares a las condiciones de un partido. La mecánica de las habilidades y el rendimiento general tienden a deteriorarse a medida que los jugadores experimentan niveles más altos de fatiga. En este momento es cuando los errores resurgen e interfieren en la capacidad de un jugador para mantener su mejor rendimiento. En el baloncesto, por ejemplo, los jugadores trabajan a menudo la precisión de los tiros cuando están descansados, cuando la fatiga y el ritmo cardíaco son bajos. El deterioro al pasar el balón y tirar con precisión aparece cuando los jugadores están fatigados y, como consecuencia, su nivel de concentración es inferior.

 

El entrenamiento mental

Las habilidades mentales como la recreación de imágenes, la visualización y hablarse a uno mismo pueden ayudar a los jugadores a corregir sus propios defectos técnicos. Los soportes audiovisuales también son muy eficaces porque los jugadores pueden ver los errores que han cometido durante la realización de una habilidad técnica, lo que les permite hacer las correcciones necesarias.

 

Visualización mental. La recreación mental de imágenes es un tipo especial de visualización mental. Hay dos tipos de recreación mental de imágenes, la interna y la externa.

  • Interna. Los que la realizan ven, sienten, oyen y saborean a través de sus propios sentidos. Cuando se experimenta una acción internamente, ves la acción como si tuvieras una cámara de vídeo interna. Ves, por ejemplo, la pelota moverse hacia ti.
  • Externa. Cuando retrocedes mentalmente hacia la realización de una habilidad, eres testigo de lo que has hecho externamente. Es como si fueras un espectador que se ve a sí mismo.

Tipos de visualización mental. De entre ellos destacamos:

  • Visual. Dibujar la actividad o el acontecimiento en la mente; visualizarte a ti mismo realizando la acción con eficacia y confianza.
  • Cinética. Movimiento asociado a la acción; sentir el contacto, los jugadores contrarios, el campo y la zona de juego.
  • Auditiva. El sonido asociado con el rendimiento; escuchar el sonido del balón cuando bota en el suelo o atravesando la red de la canasta.

 

En resumen:

El resultado de un partido depende en gran medida de la adquisición y el perfeccionamiento de las habilidades técnicas que han de aplicarse durante el mismo. El perfeccionamiento de una habilidad de forma positiva se refleja en la efectividad del juego de un equipo. Por lo tanto, los jugadores tienen que refinar, mejorar y perfeccionar constantemente sus habilidades técnicas.

Los entrenadores no pueden conformarse con el nivel que hayan alcanzado sus jugadores en una etapa concreta de su desarrollo. El objetivo ha de ser la mejora constante de las habilidades técnicas de los jugadores y la aplicación de esas habilidades al plan de juego y a la estrategia general del equipo.

El entrenamiento técnico es un pre-requisito para las mejoras tácticas. Una buena técnica da como resultado una alta eficacia a la hora de jugar un partido. La fatiga afecta a la adquisición de las habilidades técnicas y la precisión al pasar o tirar a canasta. Sin embargo, con un buen acondicionamiento físico se puede superar la fatiga y los jugadores pueden jugar con mayor intensidad y con mejor rendimiento. El entrenamiento físico, por lo tanto, ha de verse como un apoyo a la adquisición de las habilidades técnicas.